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jueves, 23 de febrero de 2012

Alerta energética para mineras peruanas

Los grandes proyectos multimillonarios para la minería del Perú se ven seriamente comprometidos con lo que resulta una grave crisis de energía para sus correctos funcionamientos. 

Al respecto, el portal RPP noticias detalla lo siguiente:

Consciente de los problemas del sector, el Gobierno del presidente Ollanta Humala -quien asumió el 28 de julio- ha pedido acelerar las inversiones eléctricas y lanzó una batería de iniciativas para ponerse al frente de las obras.

Humala, un militar retirado de sesgo nacionalista, prometió apurar las concesiones para la construcción de líneas de transmisión, invertir en un gasoducto para alimentar de energía al sur y fomentar la construcción de plantas hidroeléctricas.

En unos pocos años, el 50 por ciento de la generación de electricidad en Perú derivaría del gas natural. Las plantas que lo procesarán fueron o están siendo construidas casi todas en Chilca, una localidad del sur de Lima.

Es responsabilidad del Gobierno de turno que esta actividad no se detenga, pero también deben velar por los intereses de todas las partes involucradas. Todos deseamos Minería Responsable. 

Fuente: RPP Noticias

Andrés Sánchez Alayo

jueves, 19 de enero de 2012

Balance minero 2011 y perspectivas para el 2012

El 2011 cerró con buenas noticias en el ámbito minero nacional, aunque la paralización del proyecto Conga tuvo repercusiones en cuanto a ingresos, pérdidas económicas y efectos colaterales en las comunidades afectadas. Esto sumado a los casos Doe Run y Tía María que también afectaron el normal desenvolvimiento de la actividad.

No obstante ello, cifras del Ministerio de Energía y Minas señalan que el empleo en el sector minero aumentó en 21.7% en noviembre del 2011 al registrar un total de 199, 167 trabajadores superando a los 163,702 registrados en similar periodo del 2010. Este es un claro indicador de que la actividad va en aumento pese a los contratiempos surgidos en los últimos dos meses del año.

Para el economista Carlos Adrianzén, decano de la facultad de Economía de la Universidad Peruana de Ciencias Aplicadas (UPC), resulta evidente que la minería es en la actualidad el verdadero motor de la economía peruana y que deben hacerse los esfuerzos pertinentes para evitar su paralización o en el peor de los casos la suspensión de sus actividades.

Adrianzén reconoce que nuestra economía está conectada y cuando hay inversiones mineras también se produce un efecto en las demás actividades relacionadas con su desarrollo. Como un ejemplo cita el aumento en la venta de camiones para la minería, especialmente los de alto tonelaje, con cifras récord para el mercado nacional al cerrar el 2011.

Sin embargo, el decano de la facultad de Economía de la UPC reconoce que deben superarse cuanto antes los obstáculos legales y medioambientales que frenan las inversiones mineras en el país, porque esto se refleja de inmediato también en el descenso de la mano de obra calificada en la minería.

Además, dice Adrianzén, hay que “guardar pan para mayo” porque los ingresos por la minería, tanto en tributos como en reservas, no son para siempre, se agotan, por lo que debemos aprovechar estos años de bonanza para enfrentar en el futuro etapas de eventuales crisis y desajustes financieros.

Andrés Sánchez Alayo

jueves, 15 de diciembre de 2011

El aporte voluntario de la minería

Mucho se habla de los aspectos negativos de la minería, de ser un agente contaminante del medio ambiente, de no querer pagar ciertos impuestos a los que sí está obligada a cumplir, a su poca o escasa contribución al alivio de la pobreza extrema en el país, entre otros aspectos poco afortunados.

Sin embargo, lo que muchas veces se deja de mencionar o en todo caso se olvida mencionar es el aporte voluntario que realiza al país, sin mediar ningún tipo de condicionamiento o excusa. Los mineros se meten la mano al bolsillo y hacen una gran obra en el país que no es destacada como debiera.

A comienzos de año, la Sociedad Nacional de Minería y Petróleo, hacía un estimado sobre su aporte voluntario a la economía peruana calculándolo en más de 500 millones de soles. Una  cifra que ha permitido hacer una labor social que muchas veces no es noticia, pero que merece ser resaltada de vez en cuando.

Según fuentes de la SNMPE, estas transferencias se empezaron a realizar a partir de mayo, mes en que las mineras hacen sus balances de producción del año anterior. Los 500 millones de soles que se aportarán este año harán un total de 1,778 millones de soles que los mineros han aportado en los últimos cuatro años.

La pregunta fundamental es: ¿en qué se ha invertido este dinero? Pues fundamentalmente en programas de alimentación para evitar la desnutrición en niños que se encuentran en situación de pobreza extrema, en la construcción de postas médicas y policlínicos con la finalidad de dar una mejor atención en salud pública, en sustentar los sueldos de profesionales de la salud para implementar estos establecimientos, entre otros programas.

Sin duda, esta debería ser una noticia digna de destacarse y no solo las referentes a paros y bloqueos en las carreteras. La minería tiene todavía algunos conflictos externos e internos por solucionar, pero es un motor del desarrollo que no debe detenerse.
Andrés Sánchez Alayo

miércoles, 7 de diciembre de 2011

Los impuestos y la minería

Como para dejar sin piso a los que reclaman que la minería es una actividad absolutamente nociva para el medio ambiente y la economía, y que además no aporta ningún beneficio al país, habría que subrayarles estas dos informaciones aparecidas recientemente en medios locales.

La primera tiene que ver con los tributos recaudados en el primer mes (octubre) de la aplicación del nuevo marco tributario a la minería. Según cifras de Sunat, se han obtenido 209 millones de soles que se dividen en 61 millones de la nueva regalía minera, 52 millones por el impuesto especial a la minería, y 92 millones por el gravamen especial minero.

Cabe aclarar que estos tres impuestos son adicionales al aporte que el sector minero hace por concepto de tributos internos, por lo que este año este importante sector productivo viene aportando en promedio el 18 por ciento de los tributos internos, y si se considera solamente el impuesto a la renta la cifra se eleva a 34 por ciento.

La segunda información está relacionada con las declaraciones del presidente de la región Apurímac, Elías Segovia, quien afirma que “agua y minería pueden ir de la mano, si se trabaja en el cuidado del recurso hídrico y con una explotación adecuada de la riqueza”.

Segovia manifiesta que la Zonificación Económica Ecológica constituye un instrumento fundamental para el desarrollo regional, pero debe establecer no solo mecanismo de protección y conservación sino también de explotación de los recursos.

Estos dos temas deben hacernos reflexionar sobre lo que significa trabajar con una minería moderna, responsable con el medio ambiente y comprometida con el desarrollo de las comunidades involucradas y del país.

Andrés Sánchez Alayo

martes, 6 de diciembre de 2011

La minería no debería generar conflictos sociales

Para quienes piensan que la minería solamente genera conflictos sociales en el Perú, habría que recordarles que en Nueva Zelanda, Australia o Canadá, donde la minería es un fuerte componente de sus economías, existen también conflictos, pero que son resueltos pacíficamente por la vía de la negociación entre las partes involucradas.

En el Perú, lamentablemente se quiere llevar las cosas al extremo. Organizaciones con financiamiento internacional intervienen promoviendo intereses particulares, cual perro del hortelano. ¿Será acaso que al no poder invertir en la actividad minera pretenden impedir la participación de capital extranjero que sí se encuentra expedito para hacerlo? Esta es una pregunta que merece una respuesta inmediata.

La Presidencia del Consejo de Ministros, a través de su Oficina de Gestión de Conflictos Sociales, ha divulgado los nombres de las comunidades que se encuentran en las zonas de influencia y que están de acuerdo con las actividades mineras en sus regiones. No se entiende entonces de dónde provienen las protestas, quiénes instigan a la población a hacer paros en contra de la inversión privada que genera bienestar.

Lo peor de todo radica en que pese a existir mesas de diálogo, en las que se encuentran representados todos los que tienen que ver con el tema, incluyendo a la iglesia católica, algunos actores involucrados actúan de manera ambigua porque por un lado negocian la solución del conflicto y por el otro salen a las calles a protestar. Se trata de un doble discurso que perjudica el diálogo y dilata la resolución del conflicto.

Existen instituciones que por el simple hecho de estar inscritas en la Federación Minera, pero sin contar con un denuncio, se creen con derecho a movilizar a la población en una protesta que no tiene ningún sentido y que refleja solo una motivación política que no beneficia al desarrollo de la actividad minera en el país, que tanto lo requiere.

La conciliación es una herramienta que bien empleada se convierte en una alternativa para solucionar esta clase de conflictos. Se trata de una negociación en la que ambas partes deben ganar y obtener resultados positivos para su gestión.

Andrés Sánchez Alayo

lunes, 5 de diciembre de 2011

Acuerdo Nacional para la Minería

No es una mala idea, hay que madurarla, pero ante la situación que enfrenta el gobierno en estos momentos tal parece que un acuerdo nacional para ponerse de acuerdo en qué regiones desarrollar proyectos mineros y en qué lugares no, puede ser una buena alternativa para resolver la crisis actual.

Esta es una propuesta hecha por el sociólogo Sinesio López, quien por su experiencia en gestiones públicas habla con autoridad y resume un sentir nacional: ponerse de acuerdo para beneficiar el desarrollo nacional. Para ello se requiere instalar una mesa de diálogo que nazca de una iniciativa pacífica y alturada.

Lo que ocurre en estos momentos en Cajamarca es la mejor prueba de que se requiere de un acuerdo nacional, a manera de un plebiscito, con la finalidad de llegar a un acuerdo definitivo y que todos los proyectos mineros que se concreten en el país trabajen sin trabas ni obstáculos de última hora.

En estos momentos se trata de culpar a Yanacocha por no tener antecedentes ejemplares en el respeto al medio ambiente, durante los 18 años que viene operando en Cajamarca. Pueden tener razón los que ahora se oponen a Conga, pero son errores que pueden subsanarse y estamos a tiempo de hacerlo.

La minería en países como Chile, Canadá, Australia y Nueva Zelanda transcurre sin mayores problemas ni conflictos con las comunidades involucradas. Lo mismo podría ocurrir en el Perú, y este no es un tema cultural sino más bien de un mejor establecimiento de las reglas del juego, empezando por un acuerdo entre los llamados stakeholders (comunidad, empresa y Estado-gobierno).

La propuesta está sobre la mesa. El gobierno del presidente Humala tiene en estos momentos la potestad de revisar contratos, mejorar las condiciones, optimizarlos, de la misma forma en que se aplicaron las regalías, los impuestos a las sobreganancias y la Ley de consulta previa. No se debe perder el tiempo y actuar lo antes posible por el bienestar de todo el país.

Andrés Sánchez Alayo